La presencia en las vistas de los Secretarios y Procuradores

Aún consciente de la controversia que ello genera, no puedo mostrarme a favor de quienes sostienen la oportunidad de solicitar la venia en una vista y por supuesto, menos aún, el papel de “ausentes” con el que desde algunos ámbitos, se tilda a los Procuradores en esta fase procesal o incluso la innecesaria presencia de los Secretarios por la que algunas voces se manifiestan.

Pero como tal crítica se achaca, permítaseme cuando menos, referir un par de argumentos que sustentan, no sólo la conveniencia sino más bien la necesidad de la asistencia a las vistas del Procurador o quien al efecto le sustituye. Si ya me resulta poco defendible que se asuma la ausencia en sala del más importante actor de la oficina judicial y garante de la fe pública, tampoco lo es que quien representa, no esté presente en el acto, no sólo porque me parece imprescindible estar ante una eventual resolución, citación, notificación, o requerimiento “in voce” de la que dar buena cuenta, sino también por la esencial obligación de los Procuradores de informar al poderdante y a su dirección letrada. Téngase en cuenta que, puede no estar presente el cliente y que el letrado actúe por sustitución y que si bien el documento que recoge el acto, sea en acta o soporte visual, su eventual indisponibilidad e inmediatez, puede dar lugar a preclusiones indeseadas.

Pero algún argumento más existe sobre esta cuestión, ya que si como se sostiene, los Procuradores conocen el proceso y la praxis particular del tribunal ante el que diariamente se actúa, tendremos que recordar que también “asisten” o asesoran procesalmente a la dirección letrada. Difícil labor será estando ausentes, con o sin venia.

Ejemplos no hay pocos y al margen de la manida solicitud de información que acostumbran a facilitar sobre si determinado Juez deja o no concluir o si se ha de recurrir o dejar constancia de una simple protesta, hay muchos otros supuestos en los que ese “asesoramiento procesal” debería ser entendido y atendido por quienes tan alegremente califican o más bien, descalifican.

La propia información a la dirección letrada de los criterios jurisprudenciales, especialmente los procesales, de los órganos superiores al que conoce del asunto en la instancia, es habitualmente agradecida por quien ha de centrar su trabajo en la defensa “de la cuestión de fondo”, pero si más imprescindible resulta la presencia en las vistas, o cuando menos el conocimiento de las actuaciones acontecidas en sala, es cuando aquéllas dan lugar a actos procesales que implicarán una actuación activa de la representación procesal; como bien pudiera ser, la comunicación del acto judicial a terceros (competencia a la que las recientes propuestas de reforma pretenden atribuir a la procura), el diligenciado de despachos necesarios para el iter procesal o incluso las últimamente habituales necesidades de reclamaciones a la AEAT en materia de devolución de las tasas judiciales, cuando en el acto de la vista surgen los supuestos legales para su reclamación.

Argumentos existen en demasía, sin embargo la actual tendencia a entender que la presencia en sala de Secretarios y Procuradores es innecesaria, llevará irrevocablemente a la merma de garantías con un solo perjudicado, la administración de Justicia y por tanto; el ciudadano.

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